La Capilla quiere que sus coralistas también hablen, que den sus opininiones, que cuenten algo sobre estos diez años, y que lo compartiesen con todo el mundo, por el momento se han animado Rafa, que es Tenor, Elena que es Mezzo, Iñigo que es Barítono, Maria que es Soprano, y Alize otra Soprano, leeamos lo que han querido contarnos:
RAFA
Pertenecí al Coro del Colegio de Abogados, durante más de cinco años, todos muy majos, pero el único que llegaba a la hora a los ensayos era yo, muchos no aparecían, o lo hacían una hora después y la tensión la tenía por encima de veinticinco.
Hace un tiempo, pueden ser entre cinco y siete años, por ahí va la cosa, Óscar lo sabrá mejor, tanto Pilar ( ella por ser mi costilla, o yo la de ella, y como me quería, se dejó seducir ),cantamos en el Coro.
Eso de cantar ha sido, es, y será, mi pasión dominante, pero un problemilla, la convivencia con una persona mayor, nos hizo darnos de baja. Superada esa crisis, después de unos años, volví al Coro, esta vez solo, Pilar se empeñaba en decir que no valía. El bueno de Oscar era bastante más crío que ahora. De los que estaban entonces en el Coro, solo recuerdo al bueno de Arana, de baja en el nuestro.
Me encuentro perfectamente integrado en el Coro, aunque comprendo que los grupos se forman por edades, gustos ( MP3 en desuso, móvil con cámara que ilusiona el primer día, etc.) y afinidades, pero sin que se excluya a nadie, ni siquiera a mi, que soy un viejales, bien conservado, que cumplirá 70 años el 3.2.2.008.
En general las artes, la música, el canto, etc.,elevan los espíritus de las gentes, haciéndolas más finas, más delicadas y nos acerca a las cosas grandes ( aunque podamos no ir a Misa los Domingos, tenemos oídas algunas y algo siempre se pega, como de las prédicas del Sr.Obispo, sin papeles, como un valiente ),llámalo Dios, otros dirán la belleza....pues muy bien.
Me deseo y creo que en general nos deseamos, supongo, una perfección en aumento, conseguir mejores logros, sin creernos los mejores, momento en que el Coro sería una jaula de grillos.
Un fuerte abrazo para todos, si fuera El Papa ( que mejor que no )diría, con mi bendición apostólica.
Rafael.
ELENA
Quiero cumplir con mi promesa de contribuir a festejar el aniversario del Coro, hablando con mi compañera y amiga María, le comenté en su día que todo lo bueno viene rodado. Mi entrada en el coro obedeció a un comentario casual hecho a uno de mis cuñados por parte de uno de los entonces integrantes del Coro, sobre que se necesitaba gente para el coro al que pertenecía. Cuando me lo comentó, automáticamente dije que sí: había pertenecido a otro coro hacía 9 años, y realmente tenía el gusanillo de volver a cantar. Además, como me iba a vivir a Usánsolo al año siguiente, Bilbao quedaba lo suficientemente cerca para ir. He de reconocer que no tenía más aspiraciones.
El día 29 de agosto del 2003, quede con Oscar para hacer la prueba. Recuerdo que tuve que preguntar dónde estaba la catedral (¡qué pasa, soy de pueblo!) y que entré por la entrada lateral. Era un día soleado, así que los juegos de luz a través de las vidrieras me parecieron preciosos. ¡Tener esto tan cerca y no conocerlo…! me dije. Y entonces, algo fantástico me hizo mirar hacia el Coro. Era el órgano. Fue uno de esos momentos en los que todo, absolutamente todo parece gritar ¡sí!. Habeis de tener en cuenta que, en Ermua, con muy buena voluntad, pero muchas limitaciones, es D. Emilio, director del coro de Mallabia, quien toca el pseudo órgano que allí tenemos. Este hecho, junto con mi melomanía sin remisión hicieron que pensara: “¡claro que quiero cantar aquí! Con sólo estornudar al lado de ese órgano tan magistralmente tocado ya me conformaría….” Cuando al llegar a la Sacristía una de las hermanas me dijo que quien me iba a hacer la prueba era el magnífico organista que había escuchado (iba a haber una boda) pensé: “fue bonito mientras duró. Nadie con ese talento va a permitir que yo abra la boca aquí ni para dar los buenos días…”
Pero no fue así. Por alguna extraña y bendita razón, tras varios "graznidos", me tendió las partituras y quedamos para el ensayo. Y de ahí a nada me ví vestida con hábito, delante del altar de los Santos Juanes cantando las solemnes Vísperas de la Exaltación de la Santa Cruz, Y al día siguiente, de procesión y cantando la misa en la Catedral. Inolvidable.
Con este coro, encontré gente de talento, algo que por desgracia no abunda en este país de mediocres, que pone todo su empeño en ejecutar un repertorio que ¡a Dios gracias! no suele ser el habitual (¡existe la vida después de las habaneras, los zortzikos y el folklore!), y que si bien exige un gran esfuerzo de estudio y de ejecución (en mi caso por carencia de técnica vocal alguna), es enriquecedor y satisface ampliamente las expectativas de cualquier persona con un mínimo de sensibilidad y cultura musical. Así pues, las dificultades, el ritmo intenso de ensayos y la gran amplitud de repertorio no son impedimentos, sino acicates para intentar seguir y hacerlo cada vez mejor.
Personalmente, cada vez que interpretamos una obra de envergadura, sobre todo si es conocida (Requiem de Mozart, Misa de la Coronación, cualquiera de las obras de Bach), siento una especie de temor reverencial (¡perdóname Wolfang porque no sé lo que hago!) unido a una sensación de perplejidad (¿soy yo la que estoy cantando uno de los corales de la Pasión según San Mateo o el pacharán que hace mi suegro es psicotrópico?) y todo ello aderezado con una pizquita de vanidad (¡leñe, pues sí, soy yo!). Y cuando son obras menos conocidas, he de decir que en general siempre me he sentido muy gratamente sorprendida, sirviéndome personalmente para ampliar mis conocimientos y formación, cosa que he de reconocer llegados a este punto que para mí es fundamental a la hora de mantener la ilusión por un proyecto. Hablando en plata: en este coro no cabe el hastío o el aburrimiento, ya que en líneas generales estamos en constante evolución y renovación. Cuando termina una temporada, siempre me pregunto qué tendrá her direktor en mente para la próxima.
Desde el punto de vista personal no he podido ser más afortunada. En el Coro he encontrado personas con las que la sintonía y la afinidad es total, que hace que los tome como parte importante de mi vida personal. Es más: habéis estado presentes en los dos días más felices de mi vida: mi boda (cada vez que oigo el Zadok the priest se me ponen los pelillos de punta) y el nacimiento de Irene (para mí que el concierto de las 7 palabras le gustó tanto que dijo: yo a estos los tengo que conocer)…¡Que os quiero mucho, jopetas!
La verdad es que es fantástico que la música, que es de las pocas cosas que me reconcilia con el género humano, haya unido a tantas personas de tan diferentes edades, ocupaciones, procedencias……
Mi deseo es seguir perteneciendo a ese grupo de chiflados. Qué y dónde cantar me es indiferente, siempre que sea con todos vosotros.
Un abrazote inmenso
Elena.
IÑIGO
5 Años en la capilla
¿Por donde empezar? A ver, si este año hace cinco años que entré, y estamos en el 2008, si al 2008 le quito cinco... entré en la semana santa del año 2003. Todavía ni había empezado la universidad. Estaba en 4º de la E.S.O., intentando entrar al conservatorio y empezando a conocer la música en serio. A decir verdad, algunos años antes, cuando todavía no me había cambiado la voz, nuestro querido director intento introducirme en el coro como tiple, pero aquello no cuajó.
Asi pues, cuando mi voz ya habia pasado por el cambio, se acordó de mi, y me volvió a llamar. Con el gancho del canto consiguió sacarme del equipo de fútbol en el que jugaba (tampoco le costó mucho), y así un día baje a mi primer ensayo. Esperaba encontrarme con un ambiente muy serio y estricto, pero nada más lejos de la realidad. En primer lugar, el ensayo tuvo lugar en la sacristía de la catedral, con un “casiotronic” todo chungo que no sonaba a nada. Tras una complicadísima prueba de tesitura (medio minuto aproximadamente), me ubicaron en la cuerda de los bajos. Los bajos, de los que de aquella generación actualmente solo quedamos dos, eran unas personas agradables y joviales (como todas las cuerdas, no me os enfadeis), que me demostraron que la capilla (exceptuando los momentos en los que asi tiene que ser) había y sigue habiendo muy buen rollo. Y así comenzó mi andadura en este coro.
Recuerdo que el primer concierto fue a cappella, con obras del renacimiento y alguna que otra contemporanea. Pero la primera obra potente que canté con la capilla fue el Gloria de Vivaldi en Re. Para mi fue un subidón increible cantar con una orquesta delante. Pero mucho mayor fue el subidon cuando dimos el siguiente concierto, Las Siete Palabras (Dubois), ¡que llevaba hasta timbales! Yo pensaba que nada podía superar aquello, pero entonces el señor director nos dijo a ver si queriamos ir a cantar a Oxford. Aquello ya era “demasie pal body”. Pues allí fuimos, con un gran resultado. Desde entonces los conciertos han mantenido un gran nivel. Últimamente incluso hemos ido a cantar a Torrecidudad, experiencia comparable a la de Oxford sin duda.
Pero lo mejor del coro, como he dicho antes, es el buen rollo que hay. A veces me parece increible que gente de mi generación pueda convivir y pasarselo tan bién con gente de mas años, distintos gustos, tendencias... yo creo que es que la música une mucho, y más si para hacerla hay que juntar esfuerzos, como es el caso.
Aprovecho también este espacio que me da el blog de la capilla para plantear una reivindicación: QUIERO CANTAR EL DIXIT DOMINUS DE HÄENDEL!!!!. Los que entren al blog, por favor, si leen esto que escuchen esta obra o parte por lo menos, y bloqueen la pagina con comentarios diciendo que si, que quereis escucharnoslo!!!!.
Espero que la Capilla siga con la tendencia de los últimos 5 años, y que siga por muchos años.
Iñigo.
MARIA
Soy una de las coralistas que tiene el gusto de decir que llevan en el coro desde el año de su "refundación" en 1998, un total de 10 años, por ello no es que me crea mas importante, pero si que tengo mas anecdotas, vivencias... en definitiva más historia de la Capilla a mis espaldas.
Creo que con el objetivo con el cual surgió el coro está mas que cumplido (y por supuesto seguiremos cumpliendo), solemnizar el culto en la Catedral, de las fiestas y celebraciones religiosas, pero a dia de hoy está complementado con los conciertos variados que se hacen a lo largo del año, en donde se interpretan obras que no tiene cabída en otro contexto, obras que ni en mis mejores sueños hubiese pensado que iba a poder cantar por mi misma.
El pertenecer a una Capilla de Música es algo especial, no es el formato de coro habitual, por lo que he podido observar a lo largo de estos diez años, en el ir y venir de gentes que han querido pertenerce a ella, sólo cuaja aquella persona que entiende esta forma de hacer música, las obras que se interpretan, el contexto en el que se canta, las horas de ensayo y dedicación....en definitiva no todo el mundo comprende lo que es pertener a una Capilla, pero el que lo asimila como parte de su vida, se siente MUY ORGULLOSO!.
En primera persona, como Maria, cantante de la Capilla, puedo decir que es un lujo pertener a esta institución, que no es sólo coral sino también instrumental, la primera vez que canté con orquesta me daban mareos...SINO SE ME VA A OIR!! (pero sobreviví y he tenido el placer de repetir), fuera de la Capilla nunca hubiese podido cantar determinadas cosas mas que en "mi casa" y por contra gracias a ella he sentido lo que es actuar en público y recibir su cariño, a parte del apoyo del Maestro de Capilla, que cuando vió que estaba preparada, confió en mi y me fué dando mayor reponsabilidad dentro del grupo, ya que en ocasiones hago de solista, lo que es muy bonito, pero a la vez duro, tienes que dar la talla al 200% y aunque la recompensa es muy grande, el esfuerzo que hay que hacer es aún mayor, pero he conseguido que mi afición por la música sea un estilo de vida, no soy profesional (tengo mi profesión), pero el resto del tiempo soy cantante y estoy contenta por ello, y no sólo por cantar en los conciertos, sino de disfrutar del espirítu que envuelve a la Capilla en todos los actos en los que participa.
Con los compañeros que captan este sentido de la vivencia de la Capilla, tengo una buena amistad, algo mas hallá del compañerismo coral, con los que he compartido dias buenos, malos, viajes, risas, fotos....en definitiva la parte humana que necesitamos todos, que nos hace querer seguir adelante..,y que espero que sea por muchos años!!!
Por último sólo quiero desvelar quien es el auténtico culpable de que yo esté aquí....Oscar, nuestro Maestro de Capilla y mi hermano (ya se que ésto quizá no debería decirlo, pero estoy tan orgullosa de tener un hermano así que lo tengo que contar), que sino llega a ser por su tenacidad e insistencia, yo estoy casi segura que no cantaría en ningún sitio...y por contra le hice caso y me ha regalado un estilo de vida musical.
Creo que no hace falta que añada mas cosas, hay mil anecdotas e historias, pero lo importante es que este punto de inflexión que suponen los diez años sólo sirva para que este sueño hecho música dure por muchos años, que todos lo podamos seguir compartiendo y que nuestras voces sigan frescas y brillantes para seguir dando lo mejor de nosotros mismos, que el repertorio sea tan variado e interesante cómo ha sido durante todo este tiempo, que podamos no sólo cantar en Bilbao, sino salir fuera y defender con orgullo el nombre de nuestra Capilla y así aportemos nuestro grano de arena en que se conozca todo lo bueno que hay en Bilbao.
Un beso a todos y cada uno de vosotros.
Maria.
ALIZE
Mi paso por el coro:
"Todavía me acuerdo de la primera vez que llegué al coro hace 4 años más o menos. Oscar (el dire) me hizo la prueba para ver en que cuerda tendría que estar y he de reconocer que lo pasé bastante mal… ¡qué vergüenza! (seguro que me puse roja como un tomate…) Pero bueno, mereció la pena y ese mismo día empecé a ensayar el Gloria de Vivaldi. Creo que nunca me olvidaré de esos primeros ensayos, porque hasta entonces lo que había cantado en otros sitios había sido más bien cosa de poca monta, y aquello sonaba a Gloria (nunca mejor dicho:D) Todos mis compañeros me sorprendían y cuando cantaban todos juntos, yo no podía hacer nada más q callarme y escucharles atónita. Y bueno, eso fue sólo el principio. El primer concierto también me sorprendió mucho, Coro con Orquesta. Parecíamos profesionales y para mí, que tenía sólo 15 años todo fue increíble.
A éste le siguieron muchos otros ensayos, conciertos, viajes… entre los que destaco el viaje a Goring, ¡por supuesto! Creo que para todos fue una grata experiencia con la que disfrutamos mucho. Tampoco me olvidaré del concierto que dimos en la Capilla Exeter de Oxford. Mientras cantamos no escuché ni un susurro, la gente parecía que estaba anonadada y llegué a pensar que morirían asfixiados si no empezaban a respirar cuanto antes. Los días allí también nos permitieron conocer Londres, Goring on Thames, así como a la gente de allí, los cuales fueron muy buenos anfitriones (todo hay que decirlo)
Tras aquellos 3 días de intenso viaje, volvimos a Bilbao a nuestro centro de operaciones para seguir con los ensayos, obras: Las Siete Palabras de Cristo (Th.Dubois) , La Misa de Coronación, Réquiem (Mozart), Messe de Minuit (Charpentier)… junto con muchas otras obras que no por ser menos conocidas hayan supuesto menos trabajo o disfrute cantándolas.
Y todo esto, rodeada de mis compañeros de coro. Cuando llegué era la más pequeña y no por eso me trataron diferente. Siempre me ha gustado la relación que hay entre todos los componentes del mismo y el ambiente que hay es genial. Y quería mencionarlo porque esto no es siempre así en todos los coros. Poder decir que te sientes a gusto con tus compañeros, teniendo la oportunidad de compartir con ellos momentos y echas importantes, recibir su ayuda, comprensión… no es algo que esté a mano de cualquiera.
Por último sería injusto olvidarme de nuestro Sr. Director, Oscar. A mí al menos me ha enseñado mucho porque si miro hacía atrás puedo ver como he y hemos ido evolucionando, con nuevos y difíciles retos, que poco a poco y con trabajo hemos sacado adelante y sin él no habríamos sido capaces de hacerlo. Creo que él tiene mucho que ver con el éxito del Coro, los cd’s que se han grabado, los diferentes viajes, conciertos,… y todo lo que el Coro se haya propuesto desde el día en que llegué. Por todo ello, gracias.
No sé si he podido reflejar en estas líneas todo lo que me habría gustado decir, ahora que el Coro cumple 10 años. Últimamente los estudios me han hecho dejarlo de lado, pero tengo muchas ganas de reincorporarme porque aunque haya gente que no lo entienda, ¡tengo mono de coro! Se echa mucho en falta por todo lo que he dicho antes, los compis, los ensayos, conciertos… y sobre todo porque a todos los que estamos en el coro ¡nos gusta mucho cantar! ¡Eso está claro!
Muchas felicidades por estos 10 años y espero que sean muchos más. Que dentro de otro 10 años pueda volver a escribir y contar todo lo bueno que he vivido en el mismo."
Alize.